Razones para enamorarse de Cartagena

REALISMO MÁGICO
Lugares que se roban el corazón de los viajeros hay muchos en este planeta. Ciudades que atraen a la humanidad por guardar los tesoros de la historia en sus calles, casas, templos y muros abundan en los mapas. Sin embargo, solo hay una ciudad a la que el nobel de literatura Gabriel García Márquez le expresó un amor tan profundo, y esa es Cartagena de Indias. “Me bastó con dar un paso dentro de la muralla para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde, y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer”, escribió el autor colombiano sobre su primer encuentro con La Heroica.

De hecho, sus obras literarias están fuertemente ligadas a la Cartagena histórica: las fachadas coloniales nutrieron su inspiración y les dieron forma a los amores imposibles de algunas de sus novelas, como El amor en los tiempos del cólera y Del amor y otros demonios. A pesar de su muerte, la ciudad sigue respirando el realismo mágico de Gabo y los viajeros pueden recorrer eternamente estos puntos emblemáticos que hicieron parte de su vida y obra.

AUTÉNTICA
Si ves una palenquera vestida de colores, que te sonríe y luce con elegancia la frescura de las frutas y el dulce de sus cocadas sobre su cabeza, has llegado a Cartagena. Si mientras caminas un grupo de músicos ameniza tus pasos o mientras cenas en una plaza te sorprende un show de danzas folclóricas en plena calle, has llegado a Cartagena. Si un artesano te saluda y te inspira con la obra de sus manos, has llegado a Cartagena. Si el atardecer te envuelve en un degradé de tonos rosados, naranjas y amarillos, has llegado a Cartagena. Si hay una fiesta eterna de acordeones y ritmos musicales caribeños, has llegado Cartagena. Si la palabra que mejor define lo que estás viviendo es magia, no hay duda, estás en Cartagena de Indias.

LEGADO HISTÓRICO Y ARQUITECTÓNICO
“Cartagena es la ciudad más bonita de España” dijo en broma Miguel Ángel Bastenier, periodista y escritor español, refiriéndose al gran impacto que sintió al conocer la ciudad vieja.
Los balcones de madera típicos andaluces, las calles estrechas empedradas y el cordón de murallas que protegen los mejores secretos de la historia no se ven tan bien conservados en otro lugar del mundo. Además, el centro histórico no solo es una especie de museo para apreciar, sino que hay gente que habita sus casas coloniales y eso lo hace más especial, más vibrante, más alegre.